Y DESPUÉS DEL CORONAVIRUS… LLEGÓ LA PRIMAVERA

    Llevo un montón de días queriendo escribir. Siento que es mi responsabilidad transmitir mis conocimientos y mi punto de vista sobre lo que está sucediendo. Ya son 10 días de confinamiento. Salgo a comprar cada vez menos. Ahora hace 3 días que no salgo de casa (1 vez a llevar medicamentos a mi madre, otra a echar la basura). Con todo el tiempo que debería sobrarme… pensaba… no he encontrado el momento hasta hoy para entrar en el blog y compartir.

    Parece que aún estando encerrada, las nuevas tecnologías me brindan un buen canal de comunicación, aunque también colapso informativo. Para mí es muy necesario discriminar el tipo de información que leo y los canales a través de los que me informo. Sigo 2 consignas: 1) selecciono por donde dejo que me informen y 2) he limitado el tiempo para conocer las nuevas noticias a cerca de la situación de alerta sanitaria – sólo una vez al día, durante máximo 30 minutos-.

    Debemos liberar tiempo para cuidar de nosotr@s y de l@s que conviven con nosotr@s. Estos días dedico varios periodos pequeños de tiempo a cuidar mi cuerpo y mi mente. Por las mañanas desperezo el cuerpo con alguna práctica física como el Yoga, Qigong o estiramientos musculares, de los de toda la vida. Lo hago en silencio, con la escucha puesta en la respiración. Por la tarde o la noche encuentro un momento para la meditación formal (esa en la que un@ se sienta y sencillamente sigue su propia respiración), unos 20 minutos. Ahí me relajo y descanso del estrés psicológico-emocional que me produce este confinamiento. Durante el día, a veces bailo, sola o con mi hija y así liberamos tensiones y ganamos en vitalidad.

    Quizás l@s que me conocéis esperáis mis remedios naturales. Seguro que ya habéis oído sobre las mejores plantas medicinales para la prevención y el tratamiento del covid-19: Artemisa annua y Equinacea sp. son las dos con las que me quedaría. Seguramente en cientos de páginas web encontráis como tomarlas. Me gustaría sólo remarcar que los principios activos de la Artemisa son muy sensibles a la temperatura y que el agua para preparar la infusión no debe estar hirviendo en el momento de preparar la tisana, espera un momento para que baje de los 100ºC.

    El Eucaliptus globulus nos ayuda a respirar mejor y a tener limpias nuestras vías respiratorias, podemos hacer bajos o tomar tisanas. El Te verde (Camelia sinensis) es un buen broncodilatador si sólo lo dejamos 2 minutos en infusión. Hay que ser meticuloso midiendo el tiempo, pues si lo dejamos más puede tener el efecto contrario que sería contraproducente.

    Contamos con mucha ayuda de la naturaleza, pero como digo siempre, lo importante es lo que ocurre dentro de mí: si creo que no debo tomar nada como preventivo, no lo hago; si necesito tomar algo para estar confiado en que me protejo, lo hago. Lo importante es sentir que hago lo que necesito hacer para sentirme tranquil@ y confiad@.

    Es importante cuidar la alimentación, y la higiene personal y la limpieza de la casa y desinfección. Las directrices sobre el lavado de manos, la precaución en respetar la distancia mínima (1,5 metros) entre personas cuando salimos de casa.

    Hacer del confinamiento una oportunidad: de reencontrarme conmigo mism@, compartir juegos en familia, llamar por teléfono a familiares y amigos… quizás algun@s a los que hace tiempo que no llamaba, por falta de tiempo. Leer aquel libro que quedó en la mesa esperando a que nos sentemos suficiente en la butaca para contemplar nuestro salón y ver que su tapa nos está mirando… ¿Y esa película que hace meses querías ver y te quedo pendiente? o ese cuadro que viste un dia pintado en tu mente y no deslizaste por el pincel. Aprovechemos este tiempo para todo aquello que queda en el tintero por “falta de tiempo”. Es todo un reto, pero estoy segura que trae bienestar, y el bienestar es salud. Así de sencillo y, a la vez, así de difícil.

    Y un día tras otro, llegué al día 9 de confinamiento, 21 de marzo… primavera… Me di cuenta mientras salía a la azotea a tender la ropa y vi las flores, esas de la foto… En ese instante sentí la alegría que siento todos los años al darme cuenta que empieza un nuevo ciclo de vida, y tristeza por no poder salir a caminar por la montaña, a recolectar, a pasear por los caminos de mi pueblo viendo como asoman las primeras flores de la temporada. La primavera ES, como en cada ciclo, lo que ha cambiado son mis circunstancias: este año no puedo moverme, como las flores. Voy a intentar crecer, como ellas, dar lo mejor de mí desde mi casa, desde mi interior.

    Y cuando acabo de escribir este post ya es el día 11 de confinamiento y los primeros días de primavera están siendo lluviosos… lo que nos invita a quedarnos en casa, aún más, si cabe…

     

     

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