SOBRE CÓMO SURGEN NUEVAS IDEAS CUANDO CREAMOS NUEVOS ESPACIOS

    Algunas personas les gusta la idea del Curso de Reducción del estrés, pero les cuesta encontrar el tiempo en su vida para invertir-lo en ellas mismas.

    Cuando estuve caminando en octubre el Camino De Santiago, me di cuenta del regalo que me hice a mí misma. Me regalé tiempo y espacio para mí. SÓLO PARA MÍ.

    A medida que pasaban los días sentir la necesidad de más silencio, de sólo caminar. Caminar caminando. Para beber, paraba. Y bebía, bebiendo. Para hablar, paraba. Y hablaba hablando. Para hacer una foto, paraba. Hacía la foto fotografiando. Puede que suene muy evidente para la mente racional mientras lo lees, pero allí lo viví de forma orgánica: en el cuerpo -que paraba físicamente-, en la mente pensante -que estaba atenta al momento- y la mente consciente -que estaba observando y cuidando esa atención -. Y me di cuenta de ello al cabo de un tiempo, claro!

    Cuando empecé a caminar hacía todo a la vez (caminaba bebiendo, hablando,…) aún estaba en modo multitarea, como la mayoría de mis días en casa.  Hacia el tercer o cuarto día me di cuenta que sólo tenía ganas de andar. Disfrutaba andando y, hacia la tarde, cuando ya sólo quedaban los últimos 3 ó 5Km, me dedicaba a caminar sólo aquel paso que estaba haciendo en ese momento, y en cada instante sólo el paso presente. La primera tarde que caminé así, conscientemente, me percaté que el cansancio no había ido a más, sin a menos. Anímicamente ¡no sentía cansancio!?

    Mi mente pensante decía: -¡Imposible!, sin entrenar, 50 años, con botas no muy buenas

    Pero escuchando a mi cuerpo sentía los pies doloridos… ¡y ya está!. Ni dolor de espalda, ni sensación de pesadez… nada. Calma… y algo de hambre, sólo algo. Esto también me sorprendió mucho.

    Estando en el camino surgió la idea de organizar un día de silencio. Crear un espacio, en medio del tiempo cotidiano ruidoso, para poder volver a conectar con el silencio interior que pide a gritos ser escuchado y que yo empecé a oír hacia el segundo día, aunque hice caso omiso hasta el tercero…

    Y ya de vuelta a casa vino la idea de acompañar a las personas en ese camino de vuelta a la escucha del silencio interior, a ese recogimiento que, sin pretender nada, resulta fértil y sanador. Y empezó a tomar forma en mi mente una formación para practicar la atención plena aprendiendo sobre nosotros, sobre nuestro funcionamiento como seres humanos, más allá de la psicología o de la fisiología anatómica. Algo así como respuestas para la pregunta: ¿cómo me uso a mí mism@? ¿cómo puedo usarme para mejorar mi bienestar?.

    Y entonces se unió mi idea con un libro que estaba leyendo de Jon Kabat-Zinn que habla sobre cómo hace él en su programa de reducción de estrés, utilizando la sabiduría del cuerpo y la mente para enfrentarnos al estrés, el dolor y la enfermedad… su lectura acabo dándome el impulso que necesitaba. Y la idea salió al papel… Y del papel ahora, estos días, va llegando a tu casa, a ti.

    Sólo espero que quieras regalarte este tiempo. Yo lo hice a mi manera y descubrí otra forma de estar en el mundo del ruido. Sé que requiere organización y mucha voluntad, aunque a veces sólo hace falta cerrar los ojos y decir SÍ.

    Te deseo un precioso día. Shhhhhhhh…

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